«Hermano, no estudies tanto la Biblia porque la letra mata». Esta frase se ha repetido tantas veces en nuestras iglesias que muchos la aceptan sin cuestionar. Pero ¿es esto realmente lo que enseña la Escritura? ¿Nos está advirtiendo Dios contra estudiar Su Palabra con profundidad? La respuesta es un rotundo no. Pero ¿qué dice realmente el texto?
El apóstol Pablo escribió en 2 Corintios 3:6: «el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica». Este versículo ha sido uno de los más malinterpretados de toda la Biblia.
Cuando Pablo habla de «la letra» no se refiere al estudio bíblico, ni a la teología, ni al conocimiento profundo de las Escrituras. Está contrastando dos pactos: el antiguo pacto de la ley mosaica escrita en tablas de piedra, y el nuevo pacto del Espíritu escrito en corazones de carne. La «letra» es el antiguo pacto que, sin Cristo, solo puede condenar. El «Espíritu» es el nuevo pacto que trae vida y transformación.
Pablo no está diciendo: «No estudien las Escrituras porque los hará legalistas». Está diciendo: «El antiguo sistema de justicia por obras no puede salvar; solo el Espíritu de Dios operando en el nuevo pacto puede darnos vida».
Irónicamente, usar este versículo para desalentar el estudio bíblico es precisamente un ejemplo de lo que Pablo advierte: tomar las palabras de la Escritura superficialmente, sin entender su significado real. Es usar «la letra» sin el discernimiento que el Espíritu proporciona a través del estudio cuidadoso.
La ignorancia nunca ha sido una virtud cristiana. Jesús reprendió a los saduceos diciendo: «Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios» (Mateo 22:29). Note el orden: primero menciona la ignorancia de las Escrituras. El conocimiento de la Palabra es fundamental.
Cuando evitamos el estudio profundo de la Biblia bajo el pretexto de que «la letra mata», en realidad estamos:
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- Abrazando una espiritualidad superficial y emocional
- Dejándonos vulnerables a falsas doctrinas
- Despreciando el regalo que Dios nos ha dado en Su Palabra revelada
- Limitando nuestro crecimiento espiritual
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¿Puede alguien estudiar la Biblia y volverse árido, legalista y frío? Absolutamente. Pero ese no es un problema del estudio, es un problema del corazón. Los fariseos conocían las Escrituras de memoria, pero no conocían a su Autor. Ese es el peligro real: conocimiento sin amor, información sin transformación, teología sin doxología.
Pero la solución no es abandonar el estudio, sino estudiar correctamente. No es elegir entre cabeza y corazón, sino permitir que ambos trabajen juntos. Como escribió Jonathan Edwards: «El verdadero conocimiento de las cosas divinas es conocimiento espiritual». El estudio profundo, cuando es guiado por el Espíritu y motivado por amor a Dios, no mata, vivifica.
Las Escrituras consistentemente nos llaman a:
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- Meditar en la Palabra día y noche (Josué 1:8)
- Escudriñar las Escrituras diariamente (Hechos 17:11)
- Usar bien la palabra de verdad (2 Timoteo 2:15)
- Crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 3:18)
- Amar a Dios con toda nuestra mente (Mateo 22:37)
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¿Nota un patrón? Dios nos llama a esforzarnos intelectualmente en conocerle. El anti-intelectualismo que se esconde detrás de «la letra mata» no proviene de la Biblia, sino de una espiritualidad mal entendida que confunde humildad con mediocridad.
Aquí está la verdad completa: necesitamos tanto el estudio riguroso como la dependencia del Espíritu Santo. No son enemigos, son aliados. El Espíritu ilumina nuestra mente mientras estudiamos. El estudio nos da contenido que el Espíritu puede usar para transformarnos.
Un creyente lleno del Espíritu que no estudia se vuelve vulnerable al error. Un creyente estudioso sin el Espíritu se vuelve árido y orgulloso. Necesitamos ambos. Siempre ambos.
Deje de usar «la letra mata» como excusa para la pereza intelectual. Deje de espiritualizar la ignorancia. Dios nos ha dado mentes para usarlas, Escrituras para estudiarlas, y Su Espíritu para iluminarnos mientras lo hacemos.
El mismo Espíritu que inspiró las Escrituras es quien nos capacita para entenderlas. Rechazar el estudio profundo de la Biblia no es humildad espiritual, es desobediencia disfrazada de piedad.
La letra no mata cuando es leída con el corazón correcto, bajo la guía del Espíritu, con el propósito de conocer más a Dios y obedecerle mejor. Lo que mata es la lectura superficial, el orgullo intelectual, o peor aún, la negativa a estudiar en absoluto.
Estudie profundamente. Ore fervientemente. Dependa completamente del Espíritu. Esa es la combinación que produce cristianos maduros, iglesias saludables y vidas transformadas. La letra, correctamente entendida bajo la obra del Espíritu, no mata. Vivifica.
Dr. H. Martín Nuñez


