Estudiar teología ¿es solo para pastores?

Existe una idea equivocada que ha circulado por décadas en nuestras iglesias: que la teología es un terreno exclusivo para quienes ocupan el púlpito. Nada más alejado de la realidad bíblica. Si observamos el modelo del Nuevo Testamento, descubrimos que la iglesia primitiva no dependía de un solo líder con formación, sino de una comunidad entera comprometida con conocer y vivir la verdad de Dios.

Piense en esto: ¿cuántas veces ha escuchado enseñanzas contradictorias o confusas en grupos de estudio bíblico? ¿Cuántas ocasiones ha visto creyentes sinceros desviarse hacia doctrinas extrañas simplemente porque carecían de herramientas para discernir? La realidad es que no podemos defender lo que no conocemos, ni podemos transmitir con claridad lo que no hemos estudiado con profundidad.

Cuando solo una persona en la congregación tiene formación teológica, estamos construyendo sobre una base frágil. Es como tener un edificio sostenido por una sola columna. Pero cuando múltiples miembros del cuerpo de Cristo se capacitan, la iglesia adquiere estabilidad, profundidad y capacidad de multiplicación.

La Reforma protestante nos recordó una verdad fundamental: todos los creyentes somos sacerdotes ante Dios. Pero esta verdad preciosa también conlleva responsabilidad. Si todos tenemos acceso directo a las Escrituras, si todos podemos enseñar en nuestras esferas de influencia, entonces todos necesitamos prepararnos adecuadamente.

Un padre o madre que estudia teología puede discipular a sus hijos con mayor profundidad. Un profesional que comprende las Escrituras sistemáticamente puede ser luz en su ambiente laboral de manera más efectiva. Un maestro de escuela dominical formado teológicamente puede marcar la diferencia entre una clase entretenida y una experiencia transformadora.

Algunos argumentan: «Yo solo necesito amar a Jesús y ser obediente». Y tienen razón, pero ese argumento es incompleto. ¿Cómo amaremos plenamente a quien apenas conocemos? ¿Cómo obedeceremos mandatos que no comprendemos en su contexto y significado? El estudio teológico no enfría el corazón, lo enciende con mayor intensidad cuando se hace correctamente, porque nos revela las profundidades insondables de nuestro Dios.

Vivimos en una era de confusión doctrinal sin precedentes. Las redes sociales están saturadas de enseñanzas que suenan espirituales pero que distorsionan el evangelio. Sus hermanos necesitan que usted esté equipado para ayudarles a navegar estas aguas turbulentas.

Tal vez usted piensa: «No soy lo suficientemente inteligente» o «Ya es muy tarde para mí». Permítame decirle algo: si Dios lo salvó, también puede enseñarle. Si el Espíritu Santo mora en usted, tiene al mejor maestro viviendo dentro. La edad no es obstáculo, el trasfondo educativo tampoco lo es. Lo único que se requiere es un corazón dispuesto y hambriento de conocer más a Dios.

No estamos hablando de convertirse en eruditos engreídos que acumulan conocimiento para impresionar. Estamos hablando de cristianos humildes que desean amar a Dios con toda su mente, además de su corazón y alma. Cristianos que quieren ser útiles en la edificación de la iglesia y la expansión del reino.

Su pastor no puede estar en todos los lugares al mismo tiempo. Su iglesia necesita líderes de grupos pequeños que sepan manejar con precisión la Palabra de verdad. Necesita consejeros que puedan aplicar la teología a situaciones complejas de la vida. Necesita evangelistas que presenten el evangelio completo, no una versión diluida.

Usted puede ser esa persona. No espere a que otros tomen la iniciativa. No mire a su alrededor esperando que alguien más dé el paso. Dios podría estar usando este momento para llamarlo a profundizar en su Palabra, no solo para su propio beneficio, sino para convertirse en instrumento de bendición para muchos.

La teología no es para una élite clerical. Es para todo el pueblo de Dios. Es para usted. Dé el paso, inscrìbase, estudie, crezca. Su iglesia, su familia y su comunidad lo necesitan preparado para la obra del ministerio. Y sobre todo, honrará a Dios al buscar conocerle más profundamente.

El estudio de la teología no es solo para pastores. Es para cada creyente que desea ser obrero aprobado, que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad.

El estudio de la teología no es solo para pastores. Es para cada creyente que desea ser obrero aprobado, que no tiene de qué avergonzarse y que usa bien la palabra de verdad.

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